PRESENTACIÓN
A lo largo de mi vida he tratado de encontrar o de racionalizar como es que siendo quién soy puedo servir a mi Dios. La verdad es que hasta ahora no lo sé.
Sólo sé que he escuchado que si uno no habla, las piedras lo harán. Supongo yo que esta frase viene en la Biblia pero, nada mas la he escuchado en la música de Marcos Vidal. Por lo cuál de pronto en mi, aunque tal vez no del todo de pronto, seguro Dios ya había trabajado más en mi para sentir ese ímpetu, de no permitir que las piedras fueran la sabia creación de Dios para hablar de Él.
Así que hoy me encuentro frente a este mundo virtual, en el cual no sabes realmente quién te lee, observa, crítica o apoya. Por lo cual, yo simplemente quiero creer que si mi voz a cayado, me puedo valer de otros medios para poder hablar sobre lo que más amo, sobre lo que más me apasiona, de lo que más quiero aprender y vivir. Ese algo es mi religión. Pero no como todos o la mayoría de las personas en la tierra define esta palabra, sino como lo que yo he vivido, el tener una verdadera, entrañable y unida relación con mi Dios.
Porque esa relación es más que la de un noviazgo, una amistad de hermanos o amigos, más que un matrimonio exitoso que ha durado hasta la muerte, es más que eso. Es la relación de Dios y su pueblo.
Es la relación de un simple mortal con su Creador. Aquel que nunca ha visto, ni escuchado su voz. Pero que es tal su relación que ha sentido su sonrisa, a tenido su abrazo, sus manos que lo traen de vuelta después de haberse perdido, su sangre derramada en la cruz, su gloria en mi. Creo que lo último aun no lo vivo, pero lo deseo con todas mis fuerzas.
Hablare de cosas concretas que me han sucedido en la vida, los problemas a los que me he enfrentado y como han terminado, como es que Dios me ha dado la salida. Les hablare desde mi punto de vista y mi relación con Dios, así como desde su palabra.
Para que entonces sea un testigo fiel de mi Dios, y tal vez de alguna manera haga a las piedras callar. Y mi voz se escuche, y mi Dios me sonría.
Y aun más, que te sea útil a ti. Que tal vez estas pasando por lo mismo, o que tienes las mismas dudas que yo, o que te gusta leer de todo. O lo que sea. Tal vez sucederá lo que Dios quiera.
Así comienza mi travesía por evitar que las piedras hablen.
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